Planes con niños | Pedro y el Dragón: Emocionarse como un niño

¿Quién no añora sentirse alguna vez como un niño? Experimentar la inocencia, la ternura, la ilusión… Por ejemplo: Los inolvidables inicios de una amistad infantil. Hoy os proponemos un plan de cine en familia, que quizás os traiga de nuevo esas emociones.. Sólo tenéis que intentar ver esta película con “ojos de niños” y dejaros llevar para disfrutarla…

Que difícil es trasladar una historia o un cuento a la gran pantalla, transmitir esa ilusión o ternura infantil de la que hablábamos… Sumergirnos en un mundo de magia y fantasía… Más complicado todavía cuando resulta que los protagonistas principales son un niño y una creación animada… Pues esta vez Disney ha dado en el clavo: El niño tiene una actuación sobresaliente y el dragón Elliot resulta tan expresivo que, sin hablar, transmite sus sentimientos siendo imposible no empatizar con él. Prestad atención especial a sus ojos lo dicen todo, ¡está tan bien conseguido! es pura sensibilidad.

Para los que no lo sepáis “Peter’s Dragon” (David Lowery, 2016) es un remake de una película musical de los años setenta que pasó más bien desapercibida dentro de la galería Disney. Es una pena que hayan estrenado esta nueva y estupenda versión en verano y no en Navidades, porque merece mucho la pena ir a verla.

Una familia encuentra a un niño que vive en el bosque y que dice tener como único amigo a un dragón… Éste es el argumento de partida, pero no os cuento más para no restarle magia a la película, os puedo asegurar que es una de las cintas de género infantil que más me han emocionado en los últimos tiempos y a mis hijas, ni os cuento!, quienes acostumbradas al mismo corte de cine infantil trepidante y pasajero que prima últimamente:  “Gru: Mi villano favorito”, “Del revés”, “Zootrópolis”, “Mascotas”, “Hotel Transilvania“… se han sorprendido con esta historia: sencilla pero muy bonita y entretenida. Importante resaltar que los niños no se aburren y aguantan el metraje ya que ¡mantiene la tensión hasta el final!

Os advierto que es un film que produce una sensación diferente en los niños, habituados, como decía a otro tipo de guiones: repletos de sentido del humor, muy rápidos, con muchos personajes y escenarios.. En Pedro y el Dragón todo es más simple y a la vez más contundente: Empatizan con los personajes poniéndose, en el caso de mis hijas, incluso nerviosas y al borde de la lágrima en algunos momentos: descubriendo que a eso se le llama “emoción”.

Por qué Pedro y el Dragón

Porque es una película extremadamente cuidada con un argumento interesante y bien hilado, un guión bastante bueno, con algunos puntos dramáticos y unos personajes que están muy bien reflejados, sin enrevesamientos, con mensajes muy claros que representan valores morales muy interesantes para comentar en casa. Entrañable el papel de Robert Redford, para los que le hemos seguido desde “Descalzos por el Parque” (1967) hasta ahora, resulta genial verle en su papel de abuelo, además, su personaje juega un importante papel.

Los valores que resalta son los valores de siempre, básicos y sin doble vuelta: La familia, la lealtad, la amistad… Hay veces que parece que están pasados de moda incluso en las películas para niños, que ya se sobreentienden, pero yo creo que siempre hay que hacer hincapié en ellos. Decimos que los niños lo saben todo pero, no es cierto. Hay que recordarles día a día la importancia de ciertas cosas. ¿No os parece?

La amistad, ese gran pilar

Que importante es la amistad, incondicional, en este caso en los niños, y como puede llegar a ser uno de sus pilares más importantes para la felicidad y la autoestima. En la película es el valor fundamental que impulsa a Peter a seguir adelante. Primero con Elliot  y más adelante con Natalie la niña protagonista.

Precisamente la amistad de Peter con Natalie me recordó este verano, cuando una de mis hijas se reencontró con un sobrino nuestro que vive en el extranjero al que llevaba un año sin ver. Los dos  tienen cinco años, edad suficiente para crear su propio mundo de juegos sin que estemos nosotros de por medio, y han pasado un verano muy divertido -sin duda las mejores vacaciones para ella- mano a mano, inmersos en su pequeño mundo de juegos y confidencias, que mi prima Laura, gran fotógrafa, ha podido retratar.

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Por eso creo que las amistades en los niños inesperadas y no forzadas son deliciosas,  producen momentos mágicos y únicos porque la amistad infantil en cierta manera, entraña algo de magia y de ilusión.

Vosotros, ¿Guardáis alguna amistad de la infancia? Y a que ¿cuando veis a esa persona parece que no ha pasado el tiempo? A mi me pasa con mis primas a las que no veo mucho, pero sé que están ahí…

Y a propósito de amistad os dejo una pequeña reflexión de uno de mis escritores favoritos, C. S. Lewis:

“What draws people to be friends is that they see the same truth. They share it.”

Espero que os guste mucho la película o al menos paséis un buen rato en familia como yo lo pasé con la mía,

¡Un abrazo!

María

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